Viaje al pasado de San Lorenzo para afrontar el futuro
Un viaje al pasado de San Lorenzo para poder afrontar concienzudamente su futuro como centro cultural, artístico, turístico y de mantenimiento de la memoria de un barrio. Ya han comenzado los trabajos preparatorios de la excavación arqueológica que se pretende llevar a cabo en el emblemático inmueble. Una serie de catas o sondeos en distintos puntos del edificio con los que se quiere llegar a las entrañas, al mismísimo origen de su construcción, y que desvelarán nuevos secretos de sus distintas etapas.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 16:02
Mucho tiene aún que contar San Lorenzo sobre su historia, sobre su evolución y las diferentes fases y obras acometidas a lo largo del tiempo. ... De entrada, ya ha aparecido una parte del ábside románico original que estaba oculto en la pared occidental de la sacristía, se ha descubierto suelo original y un empedrado en el espacio de la antesacristía y ha surgido alguna pieza policromada. Y eso que, como quien dice, aún no se ha empezado a trabajar en serio, pues sólo se ha eliminado el recubrimiento de algún muro y se está retirando la capa de hormigón que sirve de solería para así poder iniciar las catas arqueológicas.
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La Fundación Huerta de San Antonio, responsable de la rehabilitación del templo, quiere dar a estas labores la importancia que merecen pues tiene claro que para avanzar en su recuperación primero es necesario ahondar todo lo posible en su pasado y enfocar el proyecto futuro en base a eso, además de dejar toda su historia documentada. Y es que San Lorenzo ofrece una oportunidad única de viajar en el tiempo e investigar sobre su origen, evolución y transformación con el paso de los siglos, algo imposible de plantear en otros templos de Úbeda, pues ninguno requiere unas obras de tal envergadura que permitan desmontar elementos para después montarlos, deconstruir para luego reconstruir.
Aparece el ábside
Así lo entiende la arqueóloga responsable de la intervención arqueológica en el inmueble, Nani Gómez de Toro, que es muy consciente de la importancia de este proyecto y cuyas conclusiones espera que sirvan para arrojar mayor luz sobre la fundación de la emblemática iglesia y para confirmar muchas hipótesis que están en el aire. Que el testero originario de la nave central no era recto y que existía un ábside semicircular era algo lógico, pero no resta emoción al momento en el que aparece parte de la estructura de piedra tras una pared. De momento es 'la joya de la corona' y se espera poder descubrirlo pronto de forma más completa desmontando el muro que lo oculta. Por lo poco que se puede ver ahora mismo, el ábside debió estar al descubierto mucho tiempo, hasta que se tapó para adecentar lo que sería la vivienda de 'la campanera'. Y, al parecer, se asienta sobre roca virgen.
Con su trabajo de campo, que durará en principio entre dos y tres meses, la arqueóloga espera encontrar indicios que ayuden a concretar si la fundación de la iglesia se hizo sobre una mezquita, si había un campanario anterior a la actual espadaña que podría tener su origen en un torreón defensivo, si el templo se levanta sobre el adarve de la muralla o si el adarve que se conoce actualmente se hizo posteriormente para dar mayor consistencia y estabilidad a la iglesia, si el inmueble llegó a tener un uso defensivo, si la puerta que hay al fondo de la nave y que da al patio o cementerio está sobre los primitivos cimientos de la primera puerta que tuvo el lugar, si el pequeño huerto exterior era tal o un cementerio, o si existen criptas y enterramientos más allá de los conocidos.
En definitiva, se trata de definir los procesos constructivos mediante el análisis estratigráfico del edificio, es decir, a través de los estratos que ayudarán a diferenciar con mayor precisión las fases históricas, las relaciones entre ellas y las actividades constructivas y destructivas que se sucedieron a lo largo del tiempo. Este conocimiento permitirá actuar con mayor rigor y coherencia durante la intervención restauradora que necesite cada uno de los elementos.
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Cinco sondeos
Los trabajos arqueológicos prevén cinco sondeos diferentes. El primero en la pared occidental de la sacristía que luego fue vivienda. El segundo en la antesacristía, una de las zonas más antiguas de la iglesia, situada en el cuadrante sureste del templo y que encierra una importante y compleja información estratigráfica de las transformaciones que se realizan anteriores al siglo XVI.
El tercer sondeo se sitúa en la zona oeste del templo, a los pies de la iglesia. Actualmente, la primitiva puerta se encuentra clausurada y en su exterior hay un espacio cercado donde se sitúa un antiguo huerto o antiguo cementerio. Se trata de una portada sobria que puede datarse en torno al siglo XV. Sobre el mismo eje se sitúa una ventana de proporciones cuadradas, y que fue tapiada en el 1701 al construirse el coro.
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El cuarto, situado en la nave central del templo, pretende aportar información relativa al proceso constructivo de las capillas laterales, ya que algunos historiadores han señalado que la iglesia primitiva se asentaba sobre una antigua mezquita. Y el quinto sondeo se plantea al norte, en el muro del Evangelio, y persigue determinar si allí hubo una primitiva capilla, anterior a la reestructuración de la planta que se realiza durante el siglo XVI, o bien se trató de una puerta lateral del templo, anterior a la portada principal.
En definitiva, un apasionante viaje en el tiempo a través de las huellas dejadas en las piedras centenarias de San Lorenzo e incluso en los escombros de relleno. Pistas que saldrán a la luz y, casi con toda seguridad, depararán sorpresas que, gracias a la Fundación Huerta de San Antonio y a su proyecto 'Abierto por obras', también podrán ser descubiertas por ubetenses y visitantes.
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