El apoyo del Ayuntamiento a la ruta de Muñoz Molina es «absoluto» siempre que el promotor se ajuste a la legalidad

El alcalde de Úbeda, José Robles, lamentó que «se mal utilice el nombre de un ubetense universal» como Antonio Muñoz Molina para generar «una polémica interesada» por la instalación de una señalética en Úbeda sobre su obra. Una ruta literaria que, afirmó con rotundidad, «ha contado siempre con el apoyo municipal» a pesar del «continuo rechazo del promotor», Mauricio Jiménez Larios, quien no ha presentado «ni proyecto, ni la documentación preceptiva y ha pretendido que el Consistorio cometa ilegalidades para su puesta en marcha».

Alberto Román Vílchez

Miércoles, 11 de mayo 2016, 13:26

Así, Robles explicó que desde abril de 2014, las áreas de Urbanismo y de Cultura han requerido al promotor de la iniciativa la presentación de ... un proyecto de desarrollo y de ubicación de la ruta literaria, puesto que cualquier actividad que conlleve la colocación de instalaciones, obras, elementos o placas necesita de la correspondiente licencia administrativa.

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Es lo que indican tanto la legislación urbanística como la de régimen local, puesto que se trata de instalaciones, además en un conjunto histórico, de placas identificativas de lugares tanto en espacios públicos como privados, algunos de ellos con nivel de protección, y de una señalética que no puede dar lugar a equívocos. Todo ello requiere del control de los materiales y elementos que se instalen, y, por supuesto, de su autorización administrativa. A pesar de habérselo requerido en numerosas ocasiones, Jiménez Larios sólo ha presentado «idearios que no definen el proyecto», aclaró.

Esta iniciativa es considerada desde el principio por el Ayuntamiento como «más que interesante, como nuevo producto cultural y turístico, al servir además de homenaje al autor ubetense». De hecho, fue elevada por el equipo de gobierno a comisión de Cultura para que el propio Ayuntamiento se hiciera cargo de su coste. Se llegó a contactar incluso con el alfarero que ya las estaba realizando para conocer el importe y sufragarlo en su totalidad.

Se le propuso por tanto a Jiménez Larios no sólo asumir el coste, que ascendía a unos 1.400 euros, a razón de 70 euros por placa, sino también que su colocación fuera por parte de los propios operarios municipales. De forma que si se trababa de una actuación municipal se ahorrarían todos los trámites burocráticos.

Rechazo

Jiménez Larios «rechazó de plano» la participación del Ayuntamiento y su financiación, aludiendo a que estaba realizando una cuestación ciudadana y pretendiendo que el Ayuntamiento «le ingresara directamente en su cuenta bancaria el montante de su aportación, sin mediar ni factura ni documento oficial en concepto de donativo». Algo que es del todo ilegal y que no puede realizarse administrativamente, puesto que conllevaría la no justificación de una aportación municipal a un particular.

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Además, el coste total de la instalación al realizarla el Ayuntamiento, y confirmado por los técnicos municipales, ascendía a unos 1.400 euros, por lo que las cifras que Jiménez Larios asegura haber invertido con la aportación ciudadana (3.149 euros) «superan con mucho el coste de la iniciativa».

«Ante la negativa del Ayuntamiento a cometer una ilegalidad entregando a Jiménez Larios una cuantía económica sin justificar», el promotor rechazó la ayuda y solicitó que el Consistorio limitase su aportación a sufragar un material promocional, que ya había sido editado, reiterando que en cualquier caso la fabricación de las placas y su instalación correría por su cuenta.

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Todos estos términos fueron elevados por la concejal de Cultura a comisión municipal en fecha de 13 de mayo de 2014 y volvió a tratarse en comisión el 15 de julio, donde los grupos políticos afirmaron que los términos planteados por Jiménez Larios no eran asumibles y que esta iniciativa tuviera todas las autorizaciones preceptivas. En todo este tiempo, el promotor seguía sin presentar la documentación necesaria para su legalización, proyecto o autorización.

En septiembre de 2014, el propio Jiménez Larios procedió a cambiar los carteles de cartón que el movimiento liderado por la Asociación Úbeda por la Cultura había instalado con motivo de la entrega del Premio Príncipe de Asturias de las Letras a Muñoz Molina, sustituyéndolos por placas de cerámica definitivas, «sin contar con ningún tipo de autorización, ni licencia, a pesar de los múltiples requerimientos, advertencias y ofrecimientos que se le trasladaron». Incluso, llegó a colocar en el pavimento en plena plaza de Andalucía una placa de cerámica, retirando una losa de piedra de la vía pública y generando un peligro para los viandantes, como lo detectan los informes policiales.

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Expedientes

«Como no puede ser de otra forma, al no contar con la preceptiva autorización» se tramitaron de oficio expedientes de restablecimiento de la legalidad urbanística, que como establece la normativa conllevan posibles sanciones económicas por alterar el orden urbanístico. Expedientes que pasaron su trámite de audiencia, lo que provocó la «sorpresa de algunos de los propietarios de los inmuebles» que, recordó el alcalde, llegaron a indicar al área de Urbanismo que, incluso, habían aportado al promotor de la iniciativa cuantías económicas al creer que contaba con todas las autorizaciones preceptivas.

Hasta el 22 de diciembre pasado, Jiménez Larios no presenta una propuesta de proyecto que, aun así, carece de la documentación necesaria ya que ni siquiera se explicita, ni detalla, dimensiones, lugares, edificios, espacios, presupuesto, etcétera. En resumen, «el promotor presenta sólo una instancia con un ideario sobre la ruta, pero sin proyecto alguno».

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Por lo tanto, Robles quiso dejar de manifiesto que el Ayuntamiento «apoya y ha apoyado en todo momento esta iniciativa», ofreciéndose en múltiples ocasiones a sufragarla, «siempre en los términos que la ley permite». «Nadie puede alterar el urbanismo de la ciudad por su cuenta y riesgo por muy buena que sea la intención», añadió el alcalde, entendiendo que, en el fondo de este asunto, «se está usando la figura del ubetense universal para generar una polémica, que podría haberse solucionado si su tramitación se hubiera realizado como es preceptivo».

«Desconocemos», aseguró, los motivos por los que Jiménez Larios no quiso aceptar la colaboración municipal, «que no era más que sufragar la ruta y colocar las placas», insistiendo siempre en «un ingreso en su propia cuenta bancaria sin justificar». Aun con todo ello, desde el Ayuntamiento se sigue teniendo «la puerta abierta» a Jiménez Larios o a cualquier colectivo que tenga iniciativas como esta para la puesta en marcha de la ruta literaria, «siempre y cuando se ajuste a lo legalmente establecido».

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