'Los lamentos de Guadalupe Plata' estremecieron Etnosur
Etnosur 2015, festival de referencia que se desarrolló en Alcalá la Real el pasado fin de semana, apostó por el blues a través del grupo ubetense Guadalupe Plata, que fue el encargado de dar forma a la producción propia del evento. Se trata de la apuesta que hacen en cada edición los Encuentros Étnicos de la Sierra Sur por un artista o una agrupación musical con el objetivo de desarrollar nuevos espectáculos de gran calidad artística y musical que les permita explorar límites que hasta ahora no se habían atrevido.
S. Campos / J. Pastor
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:41
Este año, por primera vez en sus diecinueve ediciones, fue un grupo de la provincia de Jaén quien dirigió la producción propia de este festival, ... siguiendo la tradición como ya lo hicieron 'Convivencias' (Dorantes), 'Juan Perro & La Zarabanda' (Santiago Auserón), 'Huellas XXL' (Jorge Pardo) o 'Razón de Son' (Raúl Rodríguez). En concreto, Guadalupe Plata fusionó su música con el flamenco más tradicional.
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Fue el sábado por la noche, con una puesta en escena sorprendente. Un espectáculo único presentado bajo el título de 'Los lamentos de Guadalupe Plata', que corrió a cargo del grupo ubetense y un trío flamenco con el bailaor cordobés Daniel Navarro a la cabeza.
Según la nota de prensa emitida por el propio festival Etnosur, había mucha inquietud con esta producción, mucho secretismo; y no era para menos, pues sin lugar a dudas ha sido la más arriesgada de la historia de este festival. Las anteriores venían precedidas por proyectos liderados por músicos contrastados; de ahí su riesgo intrínseco.
Un ataúd
Así, sobre las 23:45 horas, de entre el público, aparecieron cuatro enterradores con un ataúd de pino blanco que subieron hasta el escenario. De él, salió la figura del bailaor David Navarro y empezó la función. Los temas de Guadalupe Plata se desparramaron por el escenario en cascada continua y sobre ellos el trío flamenco empezó a darle forma a la cuestión.
Con 'dudas' sobre si se trataba de flamenco o blues, el clímax ya estaba creado y la gente se lo pasó estupendamente. Sobre los temas sin fin de Guadalupe Plata, los flamencos entraban y salían para darle color y calor a este blues sucio con tintes psicodélicos que practica el grupo ubetense.
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Hubo momentos realmente sublimes y otros no tanto, pero nadie se arrugó y salieron adelante con mucha dignidad y con mucha profesionalidad sobre las tablas del Escenario Etnosur. El experimento era, de antemano, difícil y comprometido y todos lo sabíamos. Para estas cosas se necesitan muchas horas de ensayo, de cambio de impresiones sobre el terreno y sobre todo, buenos arreglos y buenos arreglistas. Si no, puede dar la impresión que se está poniendo una música sobre la otra a compás... y a volar. Y no fue el caso, pero por momentos parecía eso.
Finalmente, el muerto volvió a su ataúd y fue sacado del escenario por esos cuatro enterradores de postín, que se lo pasaron estupendamente en su mesita, con sus vinitos y que tenían muchas procesiones a sus espaldas, por el paso 'semanasantero' tan profesional que exhibieron. En definitiva, una buena experiencia que gustó mucho al público en general y repartió opiniones entre los entendidos.
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