Malestar vecinal por la práctica del botellón en el mirador de San Lorenzo
Como cada verano, continúan las quejas en el barrio de San Lorenzo. El malestar generalizado ha vuelto a colmar la paciencia de los vecinos de este lugar, que reclaman una mayor atención por parte de las autoridades para solucionar problemas de afectación tan directa como es el caso del botellón.
Javier Carro
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:46
La vecindad entiende que esta zona emblemática de la ciudad ha adquirido un importante grado de deterioro que no cesa, a pesar de las múltiples ... quejas en las que ha prorrumpido en estos últimos años. Así, una de las más usuales, es la indignación e impotencia que está generando el botellón en el mirador, puesto que de esta práctica social se derivan una serie de consecuencias que fisuran el descanso de las personas que allí viven.
Publicidad
Todos los días, cuando cae la noche, este singular mirador desde el que se divisa el perfil de Mágina y que une la plaza de San Lorenzo con los jardines de la Cava, se llena de jóvenes que beben y charlan al fresco. Y aunque este botellón no toma las exageradas dimensiones del que se forma en otros lugares, llega un momento en el que empieza a ser muy molesto, sobre todo cuando el ruido y el tono de las conversaciones no baja pese a dar las diez y las once, las doce, la una, las dos y las tres de la madrugada.
Algo más que ruido
Pero las molestias no se reducen al ruido, también hay basura, vidrios rotos y botellas que terminan esparcidos indiscriminadamente, a lo que hay que añadir la proliferación de restos de orín y su correspondiente mal olor. "Han llegado a verse meadas en un sitio tan sensible como son las puertas de las casas, o litronas dentro de la fuente del mirador", explica alguno de los afectados, que igualmente declara cómo "en este lugar este tipo de ocio nocturno se reduce en invierno a los fines de semana, pero en fechas estivales como en la que nos encontramos se produce todos los días".
Aseguran además que la situación es insostenible y que aunque la policía suele personarse para disuadir la práctica del botellón en pleno casco histórico, los jóvenes acaban regresando cuando la vigilancia cesa. Ante tales circunstancias, los vecinos declaran que "debería cumplirse la ley Andaluza 7/ 2006,de 24 de Octubre, que es la que regula la práctica del botellón".
Segunda categoría
De igual modo, dicen no comprender cómo es posible que en otras zonas de la ciudad, como es el caso del Parque Norte, se haya cortado este problema de raíz, a diferencia de lo que sucede en San Lorenzo, "que asiste cada día al desamparo de los gobernantes".
Publicidad
Los vecinos, que no quieren que el barrio de San Lorenzo se convierta en un lugar de segunda categoría, exigen un remedio inmediato, como pudiera ser una mayor vigilancia o la creación en Úbeda de un espacio de ocio nocturno que funcione como botellódromo y en el que existan diferentes infraestructuras, tales como aseos públicos, pensando así en una alternativa para sacar de la ciudad este masivo acto social y sus secuelas.
Los vecinos del mirador de San Lorenzo y alrededores están cansados. Y además doblemente, pues el cansancio les afecta en el sentido físico y moral. Lo primero es consecuencia de la falta de sueño, pues el botellón que se genera a diario en esta zona del casco histórico de Úbeda no les permite dormir, ni siquiera relajarse frente al televisor. Y lo segundo se debe a que dicen no haber obtenido una respuesta que ponga fin a esta situación.
Suscríbete durante los 3 primeros meses por 1 €
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión