Apuntes históricos de la feria de San Miguel de Úbeda

Apuntes históricos de la feria de San Miguel de Úbeda
  • La feria de San Miguel de Úbeda tiene su origen en el año 1234, llamándose así porque se estableció a raíz de la reconquista de la ciudad por el rey San Fernando III, precisamente el 29 de septiembre de 1234, día del Arcángel San Miguel. Al principio, parece ser que la conmemoración se limitaba a hacer una hoguera gigantesca, que existió hasta el siglo XVI, llamándose la 'Fiesta de la Hoguera' que solía ir acompañada de una mascarada y para la que se acopiaban gigantescos troncos de árboles de todo el término (esta fiesta posteriormente pasó al día de San Antón del mes de enero).

La confirmación oficial de la Feria de San Miguel, que sustituía a la 'Fiesta de la Hoguera' por la fiesta de toros, tuvo lugar el 3 de marzo de 1565 por Cédula Real de Felipe II, aunque se supone que, desde el reinado de los Reyes Católicos, venían celebrándose en Úbeda corridas a la usanza caballeresca de la época.

En el siglo XVI la feria de San Miguel tenía ciertas connotaciones 'políticas'. En la víspera de la fiesta del patrón San Miguel tomaban posesión de su cargo los corregidores y ésta circunstancia imprimía cierto carácter a los alborozos populares. La campana del reloj sonaba después de la designación y a su rebato seguía el repique general de las campanas ubetenses. Luego se formaba una comitiva oficial con los regidores, priores de las Collaciones, superiores de los conventos y personalidades civiles, desfile que iba precedido por el Alférez Mayor, portador del estandarte morado de la ciudad.

Parece que la comitiva hacía tres paradas en el Tabladillo de San Pablo, en el Arco de la Plaza y en los soportales del Señor de la Columna (esquina de Juan Montilla y María de Molina -Rúa-). En esta última parada el pregonero municipal, hecho el silencio por un redoble de tambor, leía la relación de fiestas organizadas. Después los representantes de las Collaciones de las once parroquias se reunían en el edificio ahora denominado de 'Los Viejos'. Suprimida con el tiempo esta cabalgata cívica, fue sustituida por la grotesca de los Gigantes y Cabezudos, que se mantiene en la actualidad y que con su desfile el día 28 de septiembre sirve como comienzo de la feria y fiestas.

Hasta finales del siglo XVIII probablemente, la feria se situaba en la calle Sastrerías (hoy Juan Montilla) con casetas en la Rúa (hoy calle María de Molina) y en la 'plaza de abajo' (después del Mercado y actualmente Primero de Mayo). Se exponían trabajos de alfarería, lana cardada, paños, sombrererías, caldererías, esparterías, puestos de bordadores, de botoneros, de curtidores, etcétera. Estos productos comerciales se vendían especialmente en la calle Sastrerías (Juan Montilla) y en la Rúa (María de Molina). La 'plaza de abajo' (Primero de Mayo), en cambio, se destinaba a bailes populares con churrerías, puestos con borrachuelos, mantecados, empanadillas, roscos de las clarisas y piñones de las carmelitas, que animaban la danza de boleros y fandangos.

En 1842 la feria queda situada en la calle Real, cerrándose dicha vía a carruajes y caballerías. La insuficiencia de la calle llevó a que se instalaran puestos en la 'calle la cárcel' (Juan Ruiz González) y hasta el Llano de Santa María. Al año siguiente los puestos son instalados en la Corredera.

Hasta 1887 no aparecen los conciertos de feria, costeándolos el Ayuntamiento los días 29 de septiembre y 2 y 4 de octubre. Ese mismo año Salvador Sabater solicita la Plaza de Toledo para instalar un teatro. El primer circo aparece en 1889, lo instala Miguel Fernández Cuevas, director del Circo Ecuestre.

Como pasa con todas las ferias importantes, este sitio resultó insuficiente y fue trasladada a la Corredera de San Fernando. Claro que, en el primer cuarto del siglo pasado, este lugar fue también, poco a poco, quedándose pequeño porque el número de atracciones era cada vez mayor, ocupando con el tiempo no solo la Corredera sino también la Plaza de Toledo, la Cruz de Hierro, el Mercado, la Plaza de las Descalzas y la Plaza de Santa Clara.

La feria se fue extendiendo y descentralizando, por lo que allá por los años 28 o 29 del siglo pasado, se trasladó a la Cava. Pero este traslado duró solo un año. Volvió el siguiente a la Corredera. Por entonces la aparición de los toboganes y de los carruseles imprimió ritmo nuevo a la feria, que ya dejó de ser feria de 'cunas', norias y caballitos para mecanizarse y electrificarse vertiginosamente. Hasta los años que precedieron a la guerra civil tuvo vigencia el teatro de marionetas de 'La Santa Borracha', resucitado luego efímeramente. Los bailes entonces tenían lugar en el Casino de la Corredera (antiguo Banco Hispano Americano).

En 1906 fijan los sitios para las atracciones de la feria en la Corredera y Plaza de Toledo, y para el ganado el Egido de San Marcos. Un alarde el de aquel año: hay fuegos artificiales y Manuel Cano León ofrece al público gratuitamente varias funciones de cinematógrafo. En 1925 hubo por vez primera cartel anunciador de las ferias. Fue obra del pintor de Jaén, Alfonso Pez. Apareció otra novedad: la feria del automóvil usado y una exposición de automóviles de lujo en el edificio de la Trinidad.

En el año 1946, por iniciativa del entonces alcalde, Pedro Sola Muñoz, si situó en el Paseo de la Explanada. Después pasaría a lo que hoy es la Estación de Autobuses, a la avenida de la Constitución (antes 18 de Julio), al Parque Norte y actualmente a la carretera de Baeza.

En cuanto a las fechas de las fiestas, hubo una interrupción en 1940, año en que por disposición del alcalde, Alfonso Higueras Rojas, se celebraron durante los días 4 al 8 de septiembre, coincidiendo con las fiestas de la patrona, sin perjuicio de celebrar la feria de ganado por San Miguel. Este cambio ya se intentó en el siglo XIX, pues la quejas venían por coincidir la feria con época de lluvias.

La feria de San Miguel fue muy célebre por sus corridas de toros, pasando por su plaza los más importantes diestros de cada época. Se inauguró el coso de San Nicasio el 1 de agosto de 1847 con la actuación de 'Cúchares' y 'Salamanquino'. Desde entonces sus corridas adquirieron un gran prestigio. Destacar como efemérides importantes de la plaza, la alternativa de Rafael Molina 'Lagartijo' (29 de septiembre de 1865), la cogida y muerte de Hipólito Sánchez (4 de octubre de 1915), la cogida y muerte de Félix Merino Sánchez (4 de octubre de 1927), la grave cogida de Domingo Ortega (1 de octubre 1932) y la alternativa del diestro local Antonio Millán 'Carnicerito de Úbeda' el 10 de marzo de 1968 de manos de Antonio Ordóñez y con Ángel Teruel como testigo. El diestro ubetense falleció en accidente de tráfico el 4 de noviembre de 1976.

La feria de ganado fue de gran importancia en toda la comarca. Muchos fueron los sitios donde se celebró la exposición, destacando el Llano de Santa María, el Alcázar, desde la fuente del Rastro hasta San Francisco, Puerta de Granada, Salobreja, el Egido de San Marcos, la Plaza del Mercado, Fuente de las Risas, Ancha, Cava, Altozano, la Corredera y avenida de la Constitución (antiguo 18 de Julio). El mercado ganadero languidece hacia 1967 con la mecanización del campo, celebrándose por aquellos años en las calles Carolina y su entorno.

La feria de San Miguel siempre ha ido acompañada de espectáculos lírico-culturales: teatro, conciertos de bandas de música civiles y militares, fiestas de la poesía, actuaciones de coros y danzas, etcétera. Hoy el recinto ferial está compuesto por multitud de casetas de clubs sociales y sobre todo de hermandades y cofradías de Semana Santa. Como final desear a todos los ubetenses y visitantes que pasen unas muy felices fiestas de San Miguel.