La feria se despidió hasta el próximo año
El estruendo y el colorido de los fuegos artificiales sobre el cielo del recinto ferial sirvió anoche para despedir la Feria de San Miguel 2015, lo que marcó el inicio de la cuenta atrás para la próxima edición de las fiestas patronales. La última jornada coincidió con la festividad de San Francisco de Asís, tradicionalmente muy arraigada en la localidad. Pero es que, además, se celebró el Día del Niño con descuentos en las atracciones, era domingo y acompañó un tiempo agradable (con nubes amenazantes de lluvia pero sin llegar a aguar la fiesta). Así, ayer se dieron diferentes circunstancias que hicieron que el recinto ferial se convirtiera en un auténtico hervidero, punto de encuentro de miles de ubetenses y visitantes que quisieron despedir la feria por todo lo alto.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:25
Ya a mediodía se notó el subidón, complicándose el momento de comer en las casetas. Y conforme llegó la sobremesa y avanzó la tarde, fue ... llegando más y más gente, hasta que por la noche el bullicio se dejaba notar en forma de ríos de personas, gracias también a que el público no quiso faltar al tradicional espectáculo de fuegos artificiales. No obstante, la cosa no se alargó hasta muy tarde pues hoy, lunes, tocaba volver al trabajo y a la rutina.
Los responsables de las casetas vieron así cómo, por fin, las cajas llegaban a los niveles deseados, aunque al respecto hay disparidad de opiniones. Como se suele decir, cada uno cuenta la feria según le va en ella, y en este sentido parece que la cosa, por lo general, ha estado floja. Todos coinciden en señalar que el negocio no tiene nada que ver con lo que se generaba hace una década, cuando la coyuntura económica era favorable. También han cambiado las fórmulas de gestión, a veces indirecta a través de empresarios hosteleros que, lógicamente, se llevan su parte. Y, siendo realistas, comer o cenar en la feria tampoco es barato, con lo que se acabó eso de ir al recinto a diario. Ahora lo normal es seleccionar unos cuantos días. Paralelamente, cada vez se nota más ambiente en bares y restaurantes del casco urbano durante estas jornadas, lo que quizá hace predecir la necesidad de una feria de día dentro de la ciudad.
Día del Niño
Ayer los principales protagonistas del recinto ferial fueron los más pequeños. Y es que, fue la jornada fijada para celebrar el tradicional Día del Niño en el que casi todas las atracciones instaladas ofrecieron sus viajes al precio especial de 2 euros. Así, fue el día que eligieron muchas familias para ir a la feria a montar a sus hijos con más alegría de lo normal y con menos resentimiento del bolsillo. Y ello influyó en el hecho de que el ferial estuviera de lo más animado, de lo cual también se beneficiaron las casetas pues, una vez allí, ¿quién se va sin tomarse aunque sea una cerveza?
Las atracciones no dejaron de dar vueltas y vueltas (más cortas de lo habitual, eso sí), repletas de niños que pudieron elegir montar en un caballito, un elefante, una moto o un autobús, entre otras muchas posibilidades. Y, cómo no, los coches de choque se llevaron la palma entre los adolescentes.
En lo que a actividades se refiere, también los niños tuvieron su ración, en este caso doble. Por la mañana disfrutaron del espectáculo 'En la calle... ¡mucho mejor!' a cargo del grupo de payasos Los Salpiñoni. Presentaron una propuesta que parodió el mundo de la gastronomía y los restaurantes, tan de moda en la actualidad, junto con juegos, danzas y canciones que hicieron partícipes a los presentes. Y por la tarde, en la monumental plaza Vázquez de Molina, se desarrolló el espectáculo 'Clan de las nubes' a cargo de Animasur, con un animado itinerario por las calles del entorno.
Pablo Carbonell
Dentro de la programación cultural de feria que usó durante toda la semana como escenario el auditorio del Hospital de Santiago, ayer actuó el gaditano Pablo Carbonell con el espectáculo 'Canciones de cerca'. Una propuesta en la que este polifacético artista desarrolló su parte más personal e intimista, sin dejar a un lado su peculiar sentido del humor. El cómico que asomaba su careto desde 'La bola de cristal', actor de cine y televisión, reportero de 'Caiga quien caiga', pintor y escritor, autor de 'Ay que gustito pa mis orejas', cantante de Los Toreros Muertos y alumno aventajado de la escuela de Javier Krahe, ofreció un recital surrealista y entrañable en el que no faltaron sonrisas.
Música y humor se dieron la mano para presentar los temas de su último disco, con título idéntico al del espectáculo y en el que colaboran artistas de la talla de Los Delincuentes, Raimundo Amador, Pepe Bao o Lichis, junto con otras canciones de su prolífica trayectoria en las que destaca la agudeza y el ingenio. Todo ello con un Pablo Carbonell cercano, reflexivo e íntimo, aunque sin olvidar dos ingredientes que le acompañan desde su etapa en Los Toreros Muertos: la sátira y la crítica social.
Teatro
El cierre del teatro en feria (aunque el ciclo teatral de otoño continuará hasta diciembre) lo puso la obra 'Milagro en casa de los López', de Miguel Mihura, que corrió a cargo de Nexus Producciones y Tresbalas Producciones. Se trata de uno de los textos más desconocidos del prestigioso autor, pero es una obra que lleva claramente su firma y en la que brillan todos sus secretos mejor guardados. Además, en esta adaptación genial se potencia el humor absurdo y el planteamiento escénico tan próximo a la viñeta que siempre tienen las obras de Mihura.
Toda una reivindicación de un autor imprescindible en el teatro español del siglo XX, que volvió a las tablas del Ideal Cinema envuelto en un aire de modernidad que divertiría al mismo autor y lo dejaría plenamente satisfecho del brillante resultado que consiguen uno de los mejores directores españoles del momento y unos actores de sobra conocidos por el gran público. El reparto estuvo integrado por Nuria González, Carlos Chamarro, Juan Antonio Molina, Elisa Lledó, Ana Mayo, Nacho del Valle, con dirección de Manuel Gancedo.
Recta final
Posteriormente, la actividad se trasladó al recinto ferial, donde hubo verbena amenizada por el cuarteto Fénix en la Caseta Municipal para un público de mayor edad, concierto del grupo Rebujitos con unas 2.500 personas en la Caseta de la Música para un sector más juvenil y, cómo no, el tradicional espectáculo de fuegos artificiales.
Tras siete intensos días de fiesta, las luces se han apagado, la música ha cesado, las atracciones han sido desmontadas y los camiones de los feriantes se han marchado, dejando tras de sí una estela de polvo que invita a pensar en próximas ferias. Hoy lunes toca resaca y vaciar casetas para que pueda iniciarse su desmontaje. Asimismo llegarán las valoraciones, que serán bastante positivas por la ausencia de incidencias reseñables y por el buen funcionamiento de todas las actividades..
Como cada 5 de octubre, es el momento de volver a la rutina y de romper definitivamente con el periodo estival. Se acerca el invierno. De entrada hoy ya ha llovido y ha refrescado.
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