Registrados cuatro robos en el colegio Sebastián de Córdoba en lo que va de curso

Hasta cuatro robos ha sufrido el colegio público Sebastián de Córdoba desde que comenzó el nuevo curso escolar. Cuatro robos en poco menos de mes y medio. Y aunque en todos los casos ha quedado una sensación de malestar e impotencia en la comunidad educativa, el registrado en la madrugada del domingo ha causado además una gran indignación puesto que los autores, aparte de llevarse un par de equipos informáticos completos que fueron estrenados en junio pasado, rompieron un costoso aparato ortopédico que servía para que un alumno con diversidad funcional pudiera dejar cada mañana su silla de ruedas y permanecer de pie durante un tiempo, algo muy necesario para su estado físico y desarrollo.

Alberto Román Vílchez

Miércoles, 11 de mayo 2016, 15:23

El bipedestador (así es como se llama el aparato en cuestión) fue un recurso que dispuso la Delegación de Educación. Ahora ha quedado inservible debido ... a la acción de unos desaprensivos que, no contentos con asaltar el centro educativo, haciendo acopio de dos ordenadores de sobremesa, se entretuvieron en trastear y romper algo muy delicado a lo que poco uso podían darle, quizá pensando en si merecía la pena llevárselo por si era posible obtener algún beneficio.

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Desde el colegio están estudiando si existe alguna opción de reparar el bipedestador sin que suponga un coste muy elevado y, sobre todo, para tenerlo en funcionamiento lo antes posible, algo que ya se ha puesto en conocimiento de Delegación.

Paralelamente, y toda vez que para este lunes se había convocado reunión del consejo escolar, junto a los temas a tratar se incluyó el referente a la problemática por los robos sufridos, con la intención de dirigirse a las instancias que sean necesarias para solicitar medidas que eviten este tipo de situaciones.

El centro cuenta con alarma, pero sirve de poco pues los asaltantes suelen actuar con rapidez y cuando se personan los responsables del colegio o la policía, normalmente de madrugada, ya no hay rastro de ellos. Y aunque se ha sellado alguna ventana por la que entraron otras veces, siempre han encontrado otro punto por el que acceder al edificio. En el último caso fue incluso por la puerta de la fachada principal. La falta de seguridad en el recinto es patente.

Poco efecto han surtido las denuncias interpuestas y los escritos remitidos a distintas administraciones solicitando medidas para mejorar la seguridad, pues los robos se siguen sucediendo, y no sólo en fines de semana y festivos, también entre semana. Ello ha supuesto la desaparición de algún ordenador portátil y equipos de sonido y el ya más que habitual forzado de la máquina de café para llevarse algunas monedas.

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