«Todo niño necesita sentirse querido para madurar y ser feliz»
En este mes de noviembre en el que se ha celebrado el Día Internacional de la Infancia y en el que tanto se ha hablado sobre los derechos de los menores y su protección, cobra especial protagonismo el acogimiento familiar, una labor social y solidaria de ayuda a la infancia más desfavorecida, proporcionando atenciones y cuidados a niños y niñas, en un entorno familiar que les aporte seguridad, cariño y estimulación. Se trata de evitar su institucionalización, es decir, su derivación a centros, y de normalizar su situación lo máximo posible.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 15:41
En la provincia de Jaén, esta opción la promueve la Asociación para la Promoción del Acogimiento Familiar en Andalucía (Apraf-A), una Institución Colaboradora de ... Integración Familiar de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales cuya presidencia recae en el ubetense Juan Antonio García Molina. Para él, el acogimiento familiar es una aventura que conlleva mucha responsabilidad pero que también resulta muy emocionante y gratificante. Actualmente lo saben en 40 hogares repartidos por toda la provincia.
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-¿Cómo presentarías la asociación a quien no la conozca?
-La Asociación Apraf-A la creamos en el año 2005 un grupo de profesionales que estábamos dedicados a la protección de la infancia, y surgió con el propósito de concienciar a la sociedad de la necesidad capital de convertir el acogimiento familiar en una figura conocida por toda la población; que los niños que se han visto desprovistos de una ambiente familiar por la causa que sea tuvieran la alternativa de familias que los acogiesen. Todos nuestros esfuerzos han estado puestos en promocionar el acogimiento como la medida más beneficiosa en el cuidado de los menores en riesgo.
-¿Qué es el acogimiento familiar?
-Es una medida de protección para los menores que por diversas circunstancias no pueden convivir con su familia biológica y son incorporados a familias que los cuidan de forma temporal o permanente, evitando de este modo la institucionalización de los mismos.
-¿Cuál es su objetivo fundamental?
-Para que un niño o niña crezca adecuadamente, que madure y sea feliz, necesita personas que lo quieran y así sentirse querido. No hay que olvidar que los niños se sienten bien cuando los abrazan, cuando sienten la aprobación y la aceptación de sus mayores. Eso no tiene precio. Y lógicamente, también hay que enseñarles la manera de hacer las cosas, mostrarles cómo ser personas estables y capacitadas para valerse por sí mismas. Eso sólo puede conseguirse con alguien fijo que sea un referente. Si no lo tienen generamos en los menores inquietud y confusión.
-¿Cómo es la situación actual de los menores que pasan a ser tutelados por la administración?
-Los menores que son declarados en desamparo viven situaciones de negligencia, abandono y/o maltrato en su familia de origen. Llegan con una mochila de carencias a todos los niveles: falta de hábitos, retrasos en el aprendizaje y, especialmente, de carácter emocional, por lo que requieren de personas que se vuelquen en su cuidado y puedan ofrecerles un entorno normalizado, una rutina cotidiana que les aporte seguridad, que se sientan pertenecientes a algo. Porque la clave está en que estos niños han perdido sus referentes, el pilar que guíe su crecimiento, y ahí, como adultos, tenemos la misión de encauzar su comportamiento
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-¿Cuál es el papel de Apraf-A en este sentido?
-En la entidad Apraf-A, como la encargada de gestionar el servicio público en las actuaciones en acogimiento familiar en la provincia de Jaén, somos los responsables de acompañar y orientar a todas las familias que deseen acoger a un niño en su hogar, tratar de ayudarles para que sientan todo el respaldo técnico y de la administración de la Junta de Andalucía, para que el tiempo que los menores vivan con ellos sea totalmente satisfactorio.
-¿Cuál debe ser el perfil del acogedor?
-Acoger puede hacerlo cualquier familia, no es necesario tener unas capacidades especiales. De hecho, las personas que están acogiendo en la actualidad, casi 40 hogares repartidos por toda la provincia, son hombres y mujeres normales que en un momento concreto han hecho algo extraordinario. No obstante, deben tener claro que el acogimiento es una labor solidaria de dedicación a la infancia más desfavorecida y ser personas estables y maduras que reflexionen sobre el proyecto que van a iniciar. Por lo demás, es un proceso sencillo y emocionante.
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-Si una familia está interesada en convertirse en acogedora, ¿qué debe hacer?
-Contactar con nosotros por cualquiera de los medios que tenemos a su alcance: vía telefónica en el 953 087 685, acercándose a la sede en Jaén capital ubicada en la calle Comunidad Foral de Navarra 2, 1º I, a través de nuestra pagina web www.apraf.com, etcétera. Lo principal es sentir esa inquietud por hacer algo más por los pequeños, y seguidamente y sin ningún compromiso, contactar con nosotros para informarles sobre los pasos a seguir. En este sentido hago un llamamiento a la ciudad de Úbeda para que se vuelque en esta aventura y animo a aquellas personas que puedan estar leyendo en este momento esta entrevista para que den un paso adelante y tomen la decisión de solicitar el acogimiento de un niño, que a su modo, lo está pidiendo a gritos.
-¿Cuáles son los mayores retos a los que se enfrenta Apraf-A en la actualidad?
-Nuestra meta máxima es que todos los niños que pidiesen estar con familias tuviesen la opción, que tengan la oportunidad de recuperar una mínima parte del tiempo perdido y llenar su día a día de un poco de luz tras pasar tantas adversidades.
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-Dedicarse profesionalmente a esto conllevará una gran implicación personal. ¿Cómo es el día a día en tu trabajo?
-Pues una montaña rusa en muchas ocasiones, saber que tenemos una responsabilidad para con los niños y conocer historias complejas y difíciles. Pero lo verdaderamente importante es que todos estamos en el mismo barco, que cada uno de los individuos que formamos esta sociedad debemos aportar nuestro granito de arena; nosotros trabajando concienzudamente para que los niños reciban las atenciones que merecen y el resto implicándose en la manera que pueda. Después de 15 años trabajando con la infancia tengo claro que el tiempo de los niños pasa muy rápido, es casi un instante, y hay que estar al cien por cien todos los días para poder responder a las exigencias que se nos plantean constantemente.
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