La iglesia de San Lorenzo, gran escaparate de la fusión dada entre el barro y la plata

La iglesia de San Lorenzo se ha convertido esta mañana en el epicentro de una exposición muy particular sobre joyas de intensa exclusividad organizada por la Fundación Huerta de San Antonio. Joyas que son el resultado de la fusión creativa dada entre el barro y la plata, dos artesanías desiguales pero complementarias. De un lado, la gravedad de la tierra en las manos del alfarero Pablo Tito; del otro, la ingeniería orfebre del joyero Juan María Ferrándiz. Ambos funcionando en un ensamblaje de tensiones opuestas, creando piezas únicas bajo la marca 'De barro y plata'.

Javier Carro

Miércoles, 11 de mayo 2016, 14:25

A lo largo de la nave central del templo se ha dispuesto un recorrido provisto de todo lo necesario para mostrar al público la creatividad ... recogida en un buen puñado de diseños de la nueva colección. De esta forma, la puesta de largo ha contado con lo preciso: un total de ocho expositores en diferentes espacios repletos de joyas, además de la presencia de diversos modelos encargados de lucir esta forma de artesanía. Todo ello a fin de remarcar el potencial de cada uno de los elementos (gemelos, pulseras, colgantes, brazaletes, anillos, etcétera).

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Con la artesanía al servicio del estilo, y al calor de un escenario pro dinamización de la Cultura, como es la Iglesia de San Lorenzo, los cientos de personas que han pasado por allí no sólo han tenido la ocasión de realizar alguna que otra compra sino que además han podido participar en el sorteo de un colgante diseñado para la ocasión. Y es que el dinero recaudado gracias a la venta de papeletas se destinará íntegramente a la rehabilitación de este emblemático edificio.

Origen

El tándem formado por Pablo Tito y Juan María Ferrándiz, dos apasionados de sus respectivos oficios, surgió como proyecto hace algo más de un año, a raíz del encargo de un cliente que solicitó unos gemelos de barro. Este fue el reto que sirvió de germen al alfarero para sentar las bases de una gran idea: montar la pieza de cerámica en plata. Tras meditarlo, se puso en contacto con el artista joyero a fin de resolver la petición del cliente desde la creatividad conjunta. El resultado, un éxito que ha ido creciendo día a día hasta desembocar en una marca que ya recibe pedidos de países como Australia, Inglaterra, Estados Unidos o Italia.

El proceso de creación se centra en acoplar la plata a la cerámica, partiendo de un diseño y desarrollo conjuntos y bajo una premisa inapelable, que no es otra que el trabajo cien por cien artesano de estos dos profesionales. Así, el valor añadido de cada una de las piezas resultantes reside en su singularidad, ya que no hay dos iguales en todo el mundo.

En definitiva, una cita de tinte cultural que ha servido una vez más para promover el buen hacer de la artesanía local en consonancia con la riqueza patrimonial de la ciudad.

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