Abrigos olvidados que tendrán un buen uso
No es raro que una noche de fiesta comience fría y que conforme avance se vaya caldeando más y más, hasta tal punto que llegue un momento en el que empiecen a sobrar prendas de vestir, las cuales se van dejando en percheros, mesas, taburetes o cualquier rincón del local de turno. Y si la fiesta se anima y la temperatura sigue subiendo, a veces también gracias a la compañía, tampoco es raro que con el calor, las prisas o los efectos de las bebidas espirituosas, acaben olvidándose abrigos, bufandas, jerseys, fulares y chaquetas. Muchas de estas prendas vuelven a manos de sus propietarios. Pero también son muchas las que acaban abandonadas para siempre.
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 12:34
De eso saben mucho en Stella Copas (antiguo Giratutto), conocido local de Úbeda muy frecuentado por quienes suelen alargar la noche (sólo abren viernes y ... sábado de madrugada), donde en los últimos años han llegado a almacenar medio centenar de abrigos, así como otras prendas de vestir. Los han ido acumulando en un espacio que se les empieza a quedar pequeño, por lo que han decidido coger los que llevan allí más de un año y donarlos a quienes los necesiten.
Según explica María Blanco, gerente de Stella Copas (la sala se llama así desde hace tres años tras funcionar otros tres como Giratutto), normalmente quien se deja un abrigo intenta recuperarlo en los días posteriores o desde el propio local hacen lo posible por devolverlo si es que contiene alguna documentación u otra pista con la que localizar al dueño. Y cuando esto no ocurre así, pues guardan la prenda en el almacén, como mínimo un año.
Actualmente tienen abrigos de los últimos cinco años. Los más recientes los seguirán guardando por si pueden devolverlos. Pero los que llevan allí más de un año serán donados a quienes, por cualquier motivo, estén pasando una difícil situación. Para ello, durante lo que queda del mes de febrero, abrirán los martes y jueves de cinco a seis de la tarde para que quien lo desee pueda llevarse un abrigo (están en el polígono industrial Los Cerros, complejo Tecnocom, nave 15). Y posteriormente, los que queden, serán donados a alguna organización solidaria que se encargue de hacerlos llegar a personas que les den uso. La intención es evitar tirarlos o que se comercialice con ellos y lograr que tengan utilidad.
María Blanco cuenta que en los años que llevan trabajando en Stella Copas, a la hora de echar la persiana se han encontrado casi de todo. «Absolutamente de todo», afirma entre risas y sin entrar en detalles. Llaves, teléfonos móviles, carteras o documentos personales suelen volver siempre a manos de sus propietarios, pero los abrigos parece ser que no importan tanto, como lo demuestra la cantidad que han acumulado. De esta forma, se le ocurrió que una buena obra sería donarlos a personas que necesiten abrigarse. Así, quien algún día dejó olvidada una prenda y no la recuperó, por lo menos puede tener el consuelo de que se le dará un buen uso.
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