San Manu Sánchez, patrón de la risa
Aunque muchos ya estaban convencidos (o convertidos) previamente, pues le siguen con fervor en sus múltiples facetas, desde el sábado Úbeda le profesa auténtica devoción gracias a su primer y único mandamiento: reirás a carcajadas sobre todas las cosas. Y ello pese a que llegó para dar una mala noticia. Con un Teatro Ideal Cinema totalmente entregado y dispuesto a pasar una divertida velada, el actor y humorista Manu Sánchez apareció en escena encarnando al mismísimo demonio para anunciar que, irremediablemente, el juicio final había llegado. Así, sin aspavientos, sin jinetes del apocalipsis ni lenguas de fuego surgidas del averno. Tocaba morir y rendir cuentas. Afortunadamente, luego la cosa no fue tan dramática, y si alguien estuvo a punto de morir, fue de la risa tras dos horas y cuarto de función a una media de diez carcajadas por minuto (hagan las cuentas).
Alberto Román Vílchez
Miércoles, 11 de mayo 2016, 15:32
'El Último Santo' fue el título de este espectáculo, de impecable guión y sembrado de genialidades, con el que uno de los 'showman' más ... prolíficos y aclamados del momento se pasea por el lado más gamberro y divertido de las creencias religiosas. Y lo hace sin sobrepasar esa delgada línea que separa lo elegante de lo chabacano, lo humorístico de lo irrespetuoso y, en definitiva, lo difícil de lo fácil. Quizá me equivoque, pero aunque el humor no lleva geolocalizador, en este caso apunta hacia Sevilla y Cádiz.
Si con su primer espectáculo en solitario, 'El Rey Solo. Mi reino por un puchero', Manu Sánchez daba vida a un nuevo regidor que debía asumir sus responsabilidades en el trono, en este segundo se mete en la piel de Satán, un demonio gamberro y burlón que debe anunciar la llegada del apocalipsis por encargo directo de Dios, su padre, quien no está dispuesto a aguantar ni un segundo más a corruptos, desagradecidos, desalmados, tramposos y egoístas. Es decir, un Dios cansado de ver lo que vemos a diario.
Una biblia de andar por casa
A partir de ahí, este ángel caído se dedica a repasar su vida como testigo directo, aunque en la sombra, de los episodios bíblicos protagonizados por archiconocidos personajes como Moisés, Adán y Eva, Abraham o Jesús, su hermano y su «ojito derecho». Y lo hace llevándoselo todo al ámbito de lo doméstico e incluyendo locos anacronismos (impresionante la historia de la foto de la Santa Cena enviada por Whatsapp).
Aprovecha igualmente para hacer un repaso por las miserias del hombre, los pecados capitales, los defectos de la creación... con un auténtico alarde de humor ingenioso, punzante, mordaz, afilado, retórico y definitivamente hilarante. Incluso se permite algunos pequeños guiños al género musical. Y durante más de dos horas logra mantener el ritmo y el ánimo en lo más alto, con risas constantes, algo realmente complicado incluso para el propio Lucifer. Hasta es capaz de darle un puntito más al final y hacer que la gente se venga más arriba todavía. ¡Menudo alarde!
Con sonoros aplausos y el público puesto en pie, Manu Sánchez acabó proclamado por unanimidad como santo patrón de la risa, con varios cientos de devotos más que se suman a los miles de fieles que ya han visto el espectáculo. Si el infierno va de esto, más de uno salió del teatro pensándose dónde acabar con sus huesos o a quién vender su alma por adelantado, a pesar del fuego eterno (que además debe estar bastante moderado debido a la crisis energética). Quien escribe estas líneas ya ha pedido la portabilidad a su párroco.
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