La iglesia de San Lorenzo consolida su ceremonia hortelana
Al mercado de productos hortofrutícolas se le suman las degustaciones, los talleres para niños y las visitas guiadas.
javier carro
Sábado, 6 de agosto 2016, 11:18
Ha comenzado hoy. Está pasando. La cuarta edición del mercado hortofrutícola que acoge la iglesia de San Lorenzo ya es una realidad. Un mercado que ... invade la nave central del templo para vehicular el patrimonio vivo de un barrio cuya importancia histórica no puede prescindir de la vida hortelana. Numerosas personas están acercándose a estas jornadas de huertas abiertas, como ya hicieron en las tres últimas ocasiones, para intervenir en la particular ceremonia de productos del terreno recién recolectados.
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Son tres los puestos de venta con productos recogidos esta temporada de las huertas de la Higueruela, de los Sanjuanes y de la Huerta del Santo. Patatas, tomates, pepinos, sandías. Hay toda clase de género verdaderamente autóctono, elaborado con técnicas tradicionales y ecológicas en la tierra de la Redonda de Miradores, que viene a ser un espectáculo escalonado que zancadillea a la cornisa sur de la ciudad. El público responde.
Sobre esta lucidez extrema, que difícilmente admite obstáculo amatorio, la cita se desarrollará en la jornada de hoy hasta las dos de la tarde y de seis a diez de la noche, continuando el domingo sólo en horario de mañana. Todo un plantel de actividades que no acumula exclusivamente mercado de productos, sino que está igualmente compuesto por degustaciones, visitas guiadas y talleres hortelanos para niños cocinitas. Redobla así una tentativa clara por multiplicar el sabor de lo auténtico, el juego sensorial y la reflexión desde el espacio productivo.
Los organizadores han dinamizado este plato fuerte con diferentes complementos. De esta manera, hay lugar para el paladeo de productos provenientes de las parcelas de huertos que la fundación pone al servicio de particulares, esos nuevos hortelanos. Se trata de una oportunidad perfecta para catarlos gracias a los platos elaborados por la cocinera Ana Basagoiti, de 'La Cocinita de Anita', que colabora una vez más con este evento.
Además, esta nueva edición del mercado está contando con algo novedoso en la mañana de hoy: una especie de talleres, también impartidos por Basagoiti, que están dirigidos a niños a partir de cuatro años de edad y que consisten en una pequeña ruta pedagógica por cada uno de los puestos, incluyendo además una posterior elaboración integrada por frutas y verduras a fin de inculcar a los más pequeños el valor gastronómico de estos productos.
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A esto hay que sumar las visitas guiadas, que en esta ocasión no sólo quedan reducidas a conocer los secretos que encierra la iglesia de San Lorenzo, que ya de por sí son muchos, sino que además, y por extensión, se puede acceder a los restos arqueológicos que acaban de aparecer en la casa que la Fundación tiene en mente usar como sede en un futuro y que está situada junto al templo, en el número 11 de la plaza del barrio. Restos arqueológicos que integran lienzos de muralla, una calle que en su momento hizo las funciones de camino de ronda, retazos de una vivienda de los siglos XVII-XVIII y lo que posiblemente sea el arranque de la puerta de San Lorenzo.
La tentativa no es otra que la de remover la conciencia y el interés de quienes todavía no encuentran en el quehacer del hortelano y su entorno perdido en la memoria de los siglos una huella constituyente tan profunda como la piedra de un conjunto monumental. Y es que hay en todo esto un idealismo ultramundano que bien merece la pena vivir. Basta con tomarse las molestia de prestar un poco de atención, ir al mercado a agarrarse la barbilla con tono pastoral entre verduras y ejercer de memorialista nato.
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