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Alberto Román
Úbeda
Sábado, 30 de marzo 2019, 12:12
La ermita de Madre de Dios del Campo, cuyas ruinas se encuentran situadas a las afueras de Úbeda (en el entorno de la salida por la antigua carretera de Torreperogil), vivirá una nueva etapa gracias a un ambicioso proyecto hostelero que pretende conservar y rehabilitar lo que queda del antiguo templo del siglo XV, reconstruyendo además lo que se ha perdido, que no es poco. Todo ello para habilitar un complejo de 11.000 metros de extensión con restaurante, un patio diáfano para grandes eventos (familiares, particulares, de empresa o congresos), espacio de cocinas y almacenaje, oficinas e incluso un pequeño museo.
Así lo manifestó ayer su promotora, Mercedes Caño Sánchez, en el acto de colocación de la primera piedra. Un gesto simbólico que marcará el inicio de las obras, previsto para el próximo lunes 1 de abril, y cuya duración se estima en doce meses. De esta forma, la idea es echar a andar este proyecto la próxima primavera.
Caño explicó que desde hace unos años venían observando una alta demanda de complejos hosteleros en un entorno atractivo y natural, y pensaron que esta antigua ermita cumplía con los requisitos que buscaban, incluyendo su carácter histórico y monumental, ideal para una ciudad Patrimonio de la Humanidad como Úbeda. Con ello quieren ofrecer un lugar diferenciador para los ubetenses, pero también atraer turismo.
Ermita Madre de Dios SL adquirió hace cuatro años los 3.000 metros cuadrados del edificio en ruinas. Se lo compró a otro empresario que a su vez había cerrado el trato años atrás con el Obispado de Jaén. Posteriormente, hace poco más de un año, la empresa se hizo con otros 8.000 metros en el entorno. Y con la fusión de las dos fincas se inició el proyecto, alargándose todos los trámites burocráticos durante catorce meses, hasta la colocación de la primera piedra.
«Es un proyecto ambicioso y de corto plazo de ejecución», declaró Mercedes Caño ilusionada y con la mirada puesta en los próximos doce meses de obras, añadiendo que «hay mucho trabajo por delante, pero tenemos un buen arquitecto, un buen equipo y una buena constructora». A nivel de conservación, la idea es «mantener lo máximo posible, todo lo que vemos». No obstante, explicó que hace algún tiempo se procedió a limpiar de vegetación toda la parte de las ruinas para evitar que siguieran deteriorándose y que cayeran más piedras.
Por otro lado, la promotora destacó que existe una buena previsión de creación de puestos de trabajo. Sobre el funcionamiento del complejo dijo que la concesión de todo lo referente a restauración (en su sentido gastronómico y de servicio hostelero) se ha hecho en exclusiva con Catering Delicias, «empresa con quince años de experiencia en el sector a nivel nacional». Incluso ambas entidades convivirán en el lugar, donde tendrán sus oficinas, además de habilitarse en la parte sur la zona de industria, cocinas y operaciones de la empresa de catering.
Por su parte, el Ayuntamiento se ha comprometido a arreglar y mejorar el camino de acceso, actualmente muy deficitario, y no solo hasta el complejo, pues continuará las labores más allá dado que hay algunas viviendas en el entorno cuyos propietarios vienen demandándolo desde hace tiempo. También algunas asociaciones que transitan por este camino y habían solicitado una intervención municipal. Así lo explicó la alcaldesa de Úbeda, Antonia Olivares, que fue invitada al acto de colocación de la primera piedra, quien anunció que las obras en el camino se realizarán más adelante, para que la maquinaria pesada que trabajará a partir del lunes en la ermita no «machaque» el firme.
La regidora aseguró que el Ayuntamiento escuchó a la empresa desde el minuto uno, desde que presentó este interesante proyecto, y que se ha intentado ayudar en la medida de lo posible, procurando ser ágiles en los trámites burocráticos, «que suelen ser largos». Destacó igualmente que el Consistorio siempre debe estar en disposición de colaborar, y más aún cuando las previsiones de creación de empleo son buenas, el proyecto generará riqueza y sumará a la oferta que ya tiene la ciudad en su ámbito. Una oferta, además, «diferenciada», dadas las características del lugar.
La Ermita de Madre de Dios del Campo de Úbeda se encuentra actualmente en la denominada Lista Roja del Patrimonio, una iniciativa de la Asociación Hispania Nostra que recoge aquellos elementos del patrimonio cultural español que están sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores, al objeto de darlos a conocer y lograr su consolidación o restauración. Esto último se conseguirá si el proyecto llega a buen término, tal y como se prevé.
Según los datos de esta lista, las primeras referencias de la ermita se remontan a 1495, año en que Pedro Sánchez Romo dona al convento de la Trinidad un palacio situado junto a ella. El templo fue reedificado entre 1738 y 1787, tardándose mucho en la ejecución de las obras por la ausencia de donativos.
La descripción añade que la ermita estaba dotada de una hospedería, cuya labor continuaría al menos hasta 1844. «Con la Desamortización Eclesiástica se enajenaron sus numerosos bienes, permaneciendo abierta al culto gracias a la devoción del pueblo ubetense. Su estado de conservación en 1928 debía ser regular, pues se solicita su restauración. En 1944 se proyecta su conversión en una casa de ejercicios espirituales, obras que se abandonaron en un avanzado estado de ejecución».
Saqueado y desvalijado de algunos de sus bienes muebles, el edificio llegó a ser ocupado por familias desarraigadas, que se calentaban usando las maderas del edificio. Como colofón a este abandono, «en 1977 el párroco Manuel Medina dinamitó la ermita para utilizar sus piedras en la ampliación de la conocida como ermita del Paje, quedando la iglesia sin techumbre y algunos restos de su hospedería», explica en su web la Lista Roja del Patrimonio.
Según publicaba la prensa el 19 de julio de 1977, haciéndose eco de la información aportada por la agencia Cifra, el sacerdote fue detenido por estos hechos, aunque posteriormente, al encontrarse enfermo, el juez de Úbeda decretó para él arresto domiciliario. La voladura de parte de la ermita, tal y como declaró al ser detenido, la consideró necesaria «puesto que una de las vallas estaba derribada, habían desaparecido los materiales de su construcción y apreció una expoliación general de puertas, arcos, cerrajería y otros elementos, convirtiéndose el recinto en lugar de escombros y cobijo de inmoralidades», añaden las crónicas de la época. Y cuentan igualmente que Manuel Medina dijo que «antes de tornar tal decisión contaba con las autorizaciones verbales del alcalde de Úbeda, del delegado local de Bellas Artes y el beneplácito del obispo de la diócesis, inmediato superior suyo».
En la Lista Roja del Patrimonio se explica que en la ermita ubetense subsisten importantes restos del templo, como su fachada clasicista, con un arco de medio punto flanqueado por pilastras y un cuerpo superior compuesto por tres hornacinas y frontón recto que alojaría en su interior un escudo heráldico. En su fachada aún se ven restos de ventanas, que igualmente se ornamentan con pilastras, frontones rectos y jarrones. En su interior, el templo presenta nave única. Junto a él aún se conservan algunas estancias y restos de una arcada. Igualmente se mantienen en pie los muros horadados de su hospedería. Sin embargo, la espadaña que coronaba la ermita desapareció, al igual que muchas piedras y otros restos diseminados.
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