Pepa Olmedilla convirtió su pregón en un sincero monólogo teatral sobre la feria

Pepa Olmedilla durante su pregón./ROMÁN
Pepa Olmedilla durante su pregón. / ROMÁN

«Entreguémonos a la feria, que viene cargada de cosas nuevas como todos los años»

ALBERTO ROMÁNÚbeda

La Feria de San Miguel 2019 ya puede comenzar. Anoche se encargo de pregonarla la ubetense Pepa Olmedilla, quien fuera durante cuatro años concejala de Festejos en un anterior mandato del PP. Fue precisamente su partido quien la propuso para asumir tal responsabilidad, la cual asumió desde lo personal, echando mano de sus vivencias de niñez y juventud, pero también desde lo profesional, narrando cómo es la feria desde dentro, desde la trastienda, donde se trabaja mucho para que todo salga perfectamente y la ciudadanía pueda disfrutar de unos días tan especiales que, de una manera u otra, marcan el momento en el que se encuentra la ciudad.

El encargado de presentar a la pregonera también conocía en primera persona el esfuerzo que hay detrás de una programación de las fiestas patronales. Se trató de Manuel Madrid, anterior jefe del negociado de Cultura del Ayuntamiento, que trabajó codo con codo con Olmedilla en aquellos años. Así, su introducción tuvo mucho de recordar tantas horas de gestión y de capear imprevistos. Pero también hubo bastante de respeto y admiración hacia la persona que hay detrás de quien tuvo, tiene y tendrá vocación de servicio público, «una extraordinaria jefa», «una ubetense de Úbeda» que ejerce y presume de ello.

Madrid hizo un repaso de muchos de los logros conseguidos con Olmedilla como responsable de Cultura y Fiestas, creando o consolidando algunos eventos que aún hoy se mantienen. «Pese a todo, dejó un legado extraordinario», aseguró. Y dijo «pese a todo» porque también habló de los momentos malos y las lágrimas. Y es que, según recordó, la edil tuvo que hacer frente a los duros años de las crisis y los recortes, programando con muy pocos recursos, pero también a las bombas que lanzaba la oposición e incluso al fuego 'amigo' que llegaba desde Alcaldía.

Curiosamente, Madrid fue por segundo año consecutivo presentador de este acto ya que el año pasado también se encargó de presentar a los pregoneros, los integrantes del grupo de payasos Los Salpiñoni.

El teatro muy presente

La pregonera, que memorizó todo el texto para dirigirse a los presentes sin papeles de por medio, dio a su discurso un aire muy teatral, convirtiéndolo en un monólogo de reflexiones, recuerdos, sentimientos y deseos. Ella misma eligió el Ideal Cinema como escenario de este acto, remarcando su pasión por el teatro, como espectadora y en alguna ocasión sobre las tablas con el grupo Tirsos y Caretas, y destacando así la importancia que tradicionalmente las artes escénicas tienen en la feria.

En escena distribuyó algo de mobiliario, por el que se fue moviendo en las distintas partes del pregón. Y como decoración colocó algunos elementos alusivos a las fiestas, distintos simbolismos, como un mantón de Manila, un traje de flamenca, un capote prestado para la ocasión por Juan Antonio Millán 'Carnicerito de Úbeda', una escultura de 'Peneque el Valiente', el cartel anunciador de este año y varias prendas características de los payasos (grandes zapatos, sombrero, peluca y chaqueta multicolor) aportadas por sus predecesores Los Salpiñoni.

Optó por un vestido largo y no por el traje de flamenca pues, según explicó, no es feria hasta que no sea pregonada. Así, sólo al final se colocó un mantón de Manila sobre los hombros y una flor en el pelo. Lució además un moño y, como guiño a la artesanía ubetense, unos pendientes realizados en cerámica y orfebrería.

Tras una introducción en la que remarcó que en Úbeda el verano parece alargarse un poco más porque «todo empieza después de la feria», la primera parte la dedicó a sus vivencias personales de infancia y juventud, narrando sus buenos recuerdos en compañía de sus padres o sus amigos, o en la caseta de la Oración en el Huerto, con la que colabora desde hace años. Rememoró así ferias de mucho trabajo, pero de compañerismo y alegría.

Vicencias políticas

Otro apartado lo centró en sus vivencias políticas, las buenas y las malas, aunque dijo quedarse con las primeras. «Cuando uno es concejal de Fiestas, se le pone un mudo en el estomago que solo se deshace cuando escucha el último cohete de San Francisco», comentó, aunque confesó que «volvería a repetir ese servicio porque amo a Úbeda ante todo».

Se mostró orgullosa de haber conseguido que los niños disfrutaran, pues dijo considerar que ellos son los auténticos protagonistas de las fiestas. Y se refirió al equipo humano del Ayuntamiento que trabajó con ella, nombrando uno por uno a quienes estuvieron a su lado en aquellos años duros.

En la recta final reflexionó sobre la feria y su relevancia. Ante la pregunta de «¿qué es lo importante de la feria?», ella misma respondió: «vosotros», ubetenses y visitantes, porque «no somos parte de la feria, somos la feria». «Úbeda es grande pero en feria es inmensa», añadió.

Y atendiendo a que la gente es «el espíritu de la feria», mientras de fondo sonaba 'I will survive' de Gloria Gaynor, invitó a todo el mundo a disfrutar y a subir al ferial, que denominó «el recinto de la luz». De esta forma, soltó frases como «toca pasarlo bien, verlo todo con los ojos de los niños», «entreguémonos a la feria, que viene cargada de cosas nuevas como todos los años» o «cuando pase tendremos tiempo de volver a lo que ahora dejamos a un lado».

«Vamos a pagarle a la feria todo lo que le debemos, no dejemos nada para luego, porque no sabemos si habrá un luego, porque la vida es tan corta como una feria», apostilló antes de gritar tres veces «viva la Feria de San Miguel».

El acto finalizó con una entrega de obsequios para la pregonera por parte de la alcaldesa, Antonia Olivares, y el actual concejal de Fiestas, Jerónimo García. Y como es tradición, la Agrupación Musical Ubetense puso el punto y final interpretando el 'Himno de Úbeda'.

La pregonera fue presentada por Manuel Madrid.
La pregonera fue presentada por Manuel Madrid. / ROMÁN