Recogimiento durante la noche del Martes Santo ubetense

El impresionante Cristo de la Noche Oscura, obra de Palma Burgos./ROMÁN
El impresionante Cristo de la Noche Oscura, obra de Palma Burgos. / ROMÁN

Procesionaron la Cofradía de Nuestra Madre y Señora de las Lágrimas y la Cofradía del Cristo de la Noche Oscura

ALBERTO ROMÁNÚbeda

La Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Madre y Señora de las Lágrimas y San Nicolás de Bari y la Cofradía Penitencial del Cristo de la Noche Oscura fueron las protagonistas del Martes Santo ubetense, cumpliendo con sus respectivos itinerarios procesionales con normalidad en una noche apacible. De nuevo fue una jornada de contrastes pues, respectivamente, se mezclaron la devoción mariana y la sobriedad del vía crucis, aunque en ambos casos hubo juventud y recogimiento.

A las nueve, desde la iglesia de la Santísima Trinidad, iniciaba su desfile la hermandad más joven de Úbeda, en el que fue su séptimo paseo procesional tras su estreno hace ahora seis años, una vez que fue erigida oficialmente como cofradía el 18 de enero de 2012. Sigue creciendo poco a poco, tanto en detalles y enseres como en guión.

Dos nombres propios fueron novedad. Por un lado Rafael Carvajal, nuevo hermano mayor que tiene entre sus objetivos seguir consolidando la cofradía. Y por otro Francisco José López González, nuevo capataz encargado de guiar el paso, que portó a la Virgen de las Lágrimas acompañada por las imágenes de San Juan Evangelista y Santa María Magdalena, estrenadas el año pasado. Las tres tallas son obra del imaginero cordobés Alfonso Castellano Tamarit y forman la denominada 'sagrada conversación', con la Virgen mostrándose en duelo junto a las dos personas que estuvieron a su lado en el momento de la muerte de Cristo. La hermandad realizó recientemente alguna modificación en el paso, concretamente en el pollero (que sirven para sostener el manto) y en la peana, restando peso a los costaleros.

Cientos de ubetenses y visitantes presenciaron el momento en el que Nuestra Señora de las Lágrimas descendió la lonja de la Trinidad en un ambiente de cierta oscuridad en la calle para resaltar la luz de las velas y la candelería. El cortejo, acompañado por primera vez por la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de Gracia, bajó hacia el casco histórico para después dirigirse hacia el barrio de San Nicolás, en cuya iglesia, sede canónica de la cofradía y con el paso frente a la portada, tuvo lugar la estación de penitencia. Allí hubo oración y música en directo. Posteriormente partió para encerrarse de nuevo en la Trinidad.

Vía crucis

Con la Virgen de las Lágrimas en la calle, a las diez y media de la noche comenzaba uno de los momentos más serios y solemnes de cuantos encierra la Semana Santa ubetense, protagonizado por una de sus hermandades más sobrias y sencillas. Se trató del vía crucis de silencio de la cofradía penitencial del Cristo de la Noche Oscura, que dio un año más al Martes Santo ubetense ambiente de oración y reflexión. Se caracteriza por el silencio contenido que reina durante toda la estación de penitencia, y que sólo es roto por el golpear incesante del báculo del capataz contra el suelo, marcando el paso del Cristo sobre andas.

Esta hermandad suele cambiar casi todos los años de itinerario, así como de iglesia de salida y de llegada. En esta ocasión partió desde la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares, comenzando así su discurrir en la monumental plaza Vázquez de Molina, lo cual dio lugar a muy bellas estampas entre los monumentos más emblemáticos de la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Y se encerró en la iglesia de San Isidoro.

Entre un templo y otro, el impresionante Cristo descoyuntado de Francisco Palma Burgos, sobre trono diseñado por Antonio Espadas Carrasco y realizado por Manuel Díaz y José López, discurrió por la zona sur y centro de la ciudad. Y en mitad, en el entorno de la calle Barco, se tuvo un detalle ante la casa en la que residió el recordado y querido Antonio Gutiérrez 'el Viejo', persona muy importante para la cofradía y fundador de la Asociación de Jóvenes de Acción Católica (JAC), que tanto hizo por los jóvenes y los necesitados de Úbeda, fallecido hace 19 años. Allí, ante un foto suya, se leyó la octava estación y se entregó un ramo de flores a la familia. Sin duda fue un momento muy especial para los muchos miembros de JAC que acompañan todos los años al Cristo de la Noche Oscura.

Un elemento diferenciador de la cofradía reside en que casi todos los hermanos, por turnos y formando escuadras de portadores, llevan al titular entre cada estación del vía crucis. Para ello, antes de la procesión se distribuye a todos los cofrades por grupos de similares características y estaturas, quedando así el peso del trono repartido mucho más equitativamente. Previamente a la apertura de las puertas, todos los hermanos, vistiendo su traje de estatutos, celebraron su fiesta principal.

Nuestra Señora de las Lágrimas.
Nuestra Señora de las Lágrimas. / ROMÁN