Miembros de JAC preparando los paquetes de regalos.

JAC Úbeda desarrolló su tradicional campaña de recogida y reparto de juguetes

Sus destinatarios fueron unos 240 niños y niñas de cero a doce años cuyas familias están pasando por una situación complicada

ALBERTO ROMÁN Úbeda

Como es tradición durante las fiestas navideñas, desde principios de los años ochenta, los Jóvenes de Acción Católica (JAC) de Úbeda desarrollaron su campaña de recogida de juguetes para, en las vísperas del día de Reyes Magos, repartirlos entre familias con hijos que están pasando por una situación complicada. Una labor que sigue la estela del trabajo iniciado en su día por el recordado Antonio Gutiérrez 'el Viejo', quien siempre defendió que ningún niño debe quedarse sin regalos en la jornada del 6 de enero. Algo que supo transmitir a quienes le sucedieron en el colectivo, y éstos a los que fueron llegando después.

Por un lado, los jóvenes pasaron por muchos hogares ubetenses solicitando colaboración y luego recogiendo los juguetes y donativos, y además se lanzó un llamamiento general para que directamente los interesados llevaran sus aportaciones a la sede de la asociación. Un año más se contó con la participación de numerosos particulares y colectivos. Además hubo aportaciones económicas procedentes de diversas entidades. Y JAC completó lo restante con sus propios fondos, adquiriendo luego lotes en las jugueterías de la ciudad, que también aportaron su granito de arena.

El objetivo siempre es conseguir juguetes totalmente nuevos, pues no se reparten en esta campaña objetos utilizados aunque se encuentren en muy buen estado, ya que desde Acción Católica consideran que «todos los niños y niñas deben tener la oportunidad de estrenar un juguete durante estas fechas» tan señaladas.

Una vez reunidos todos los juguetes, los miembros de JAC prepararon 137 paquetes para otros tantos hogares, teniendo en cuenta la edad de los beneficiarios. Fueron unos 240 niños y niñas de cero a doce años, tanto de la localidad como de sus pedanías, lo que supone todo un récord y mucho trabajo, aunque desgraciadamente significa también que se ha incrementado el número de familias que pasan por momentos difíciles. Éstas fueron seleccionadas previamente en coordinación con los Servicios Sociales locales y algunas parroquias.

Y tras el empaquetado, los propios jóvenes hicieron el reparto en las vísperas del día de Reyes Magos directamente a los domicilios, lo cual les sirvió además para tener una imagen más cercana de la realidad social que les rodea.