Procesión por la calle Valencia. / ROMÁN

La Virgen de la Soledad paseó por su barrio en la festividad de la Ascensión

La sanmillanera procesionó por unas calles muy concurridas y bellamente engalanadas con altares, banderolas y gallardetes

ALBERTO ROMÁN Úbeda

Tras dos años sin poder hacerlo, la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y María Magdalena celebró la festividad de la Ascensión procesionando a su titular por las calles de su barrio de San Millán, que se mostró engalanado para la ocasión con bellos altares, banderolas, colgaduras y gallardetes a todo lo largo y ancho del itinerario. Incluso el suelo estuvo cubierto con serrín de colores, formando un manto y en algunos puntos auténticas alfombras.

Toda la barriada se echó a la calle en la tarde del pasado domingo junto con decenas de personas llegadas desde todos los puntos de la ciudad, reflejo de la devoción, el fervor popular y el interés que genera la Virgen de la Soledad en Úbeda. Había ganas de volver a ver a la sanmillanera por el entorno de su templo.

La imagen, llevada en todo momento por portadoras, partió a eso de las ocho de la tarde desde la iglesia de San Millán, sede canónica de la cofradía y donde se la venera. Ocurrió después de una solemne eucaristía en la que participó el coro Romeros de Santiago.

El cortejo recorrió el trecho que hay desde el templo hasta la plaza de los Olleros para continuar por toda la calle Valencia, deshaciendo posteriormente su camino para regresar a su casa. Este año abrió el desfile la Centuria Romana IX Hispana de la cofradía de la Humildad, con la que la Soledad mantiene una estrecha relación. Y tras la imagen, numerosos cofrades y devotos. El día previo la hermandad también celebró una ofrenda floral.